Es habitual que un médico clínico, traumatólogo, reumatólogo o neurólogo derive a un paciente a una clínica del dolor cuando el tratamiento de primera línea no logra controlar el dolor, o cuando se necesita un diagnóstico más específico sobre su origen. No es una derivación "de último recurso": muchas veces llega antes de lo que el paciente imagina.

Motivos más habituales de derivación

-Dolor lumbar o cervical que persiste a pesar de kinesiología y medicación.
-Ciática o dolor irradiado a piernas o brazos sin respuesta al tratamiento inicial.
-Necesidad de definir si corresponde una cirugía de columna, o si primero conviene intentar un abordaje mínimamente invasivo.
-Dolor articular (rodilla, cadera, hombro) crónico que no mejora con tratamientos convencionales.
-Dolor oncológico que requiere manejo paliativo especializado.

Qué esperar en una clínica del dolor

En la primera consulta en una clínica del dolor se revisa la historia clínica y los estudios previos, se realiza un examen físico dirigido y se define un plan de diagnóstico y tratamiento. En nuestro caso, ese trabajo lo llevan adelante en conjunto la Dra. Mónica Banchero, especialista en Intervencionismo en Dolor (UBA), y el Dr. César Sereno, neurocirujano especialista en patología de columna, combinando ambas miradas sobre un mismo caso.

No hace falta esperar a que "no quede otra opción"

Un error frecuente es posponer la consulta con una clínica del dolor hasta agotar todas las demás alternativas. Cuanto antes se identifica el origen exacto del dolor, más simple suele ser el tratamiento y más rápida la recuperación.

Si un médico te sugirió consultar con una clínica del dolor, podés escribirnos directamente.

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